En la base del tallo de la pera está la clave de su sabor y jugosidad

Las peras son alimentos que aportan vitaminas esenciales como la C y las del complejo B, son ricas en minerales importantes para el cuerpo como el magnesio, el potasio y el calcio, y son también una excelente fuente de fibra aportando 6 gramos por pieza.

 

En las peras encontramos también agua que nos ayuda a mantenernos hidratados, y la combinación de sus nutrimentos, fibra y agua especialmente, les da un gran valor de saciedad con muy poco aporte energético: una pera que aporta tan sólo 100 Kcal nos mantiene saciados hasta por 6 horas, y como parte de la recomendación de cinco verduras y frutas por día, es una excelente estrategia de salud.

 

En general todos los integrantes de la familia disfrutan de las suculentas peras, y son especialmente apreciadas cuando se encuentran maduras, están jugosas, dulces, suaves y masticables.

 

Lo que pocos saben es que la pera es de las frutas que no maduran en el árbol. Las peras son cosechadas cuando se encuentran en su madurez fisiológica, en su punto mayor de crecimiento, pero todavía no maduran como para ser consumidas. Cuando están verdes, son muy ricas en ensaladas e ideales para ciertos postres. Cuando se dejan a temperatura ambiente, van cambiando en su composición y características poco a poco y obtienen su dulce y suculenta maduración que las lleva a estar perfectas de adentro hacia afuera. Con todo lo tentadora que podría parecer una pera cuando se compra en el supermercado o en el estante de un mercado, para comerla a mordidas hay que tener un poco de paciencia y saber cómo se puede lograr la pera ideal, en su punto de jugosidad, dulzor y madurez.

 

Para lograr una pera perfecta, no basta fijarse en el color: mientras que la pera Bartlett cambia de color verde al amarillo al madurar, la mayoría de las demás peras cambian poco o nada de color y es difícil determinar qué tan maduras están con sólo mirarlas.

 

La mejor forma para determinar qué tan madura está una pera es tocar la base del tallo. Simplemente presiona suavemente esta parte de la pera con tu dedo pulgar: si cede levemente a la presión es que está madura, si se siente dura y no cede a la presión, déjala unos días más. A esto se le conoce como “La Prueba del Pulgar.”

 

Éstos son algunos consejos para madurar tus peras:

 

  • Deja tus peras firmes e inmaduras a temperatura ambiente para que puedan, poco a poco, ir madurando. Compra tus peras, unas más maduras y otras menos, para toda la semana y así podrás ir disfrutándolas según su grado de madurez.
  • Chécalas diariamente presionando la base del tallo y evaluando cómo va el proceso de maduración.
  • Cuando alcancen el grado de madurez que estás buscando, refrigéralas para desacelerar el proceso de maduración.
  • Si quieres acelerar la maduración, coloca tus peras en una bolsa de papel con unos plátanos; el etileno, la hormona natural de maduración de las frutas, ayudará al proceso de maduración.
  • Para detener la maduración, una vez que tus peras estén en su punto, refrigera para detener el proceso.

 

Disfruta tus peras siempre en su mejor punto siguiendo estos consejos:

 

  1. Mantenlas frescas: como muchas frutas, las peras ya peladas o picadas eventualmente se oxidan y adquieren un color café. Este proceso natural de oxidación no estropea ni su calidad ni su sabor, pero sí puede darles una apariencia menos agradable. Para mantenerlas blancas y agradables, remójalas en una solución mitad agua mitad jugo de limón; esto las conservará hasta por 6 horas.
  2. Nunca refrigeres las peras inmaduras. Cuando estén maduras, refrigéralas, pero no permitas que se congelen. Planea tus menús con cuidado y asegúrate de usar tus ricos ingredientes en el momento preciso. Puedes utilizar tus peras en una gran variedad de platillos, en el desayuno, la comida o la cena y en los refrigerios de media mañana y media tarde.
  3. Para acelerar el proceso de maduración te recomendamos ponerlas en una bolsa de papel estraza (bolsa de maduración) a temperatura ambiente para acelerar el proceso.
  4. Si te encuentras con muchas peras demasiado maduras, recuerda que son ricas en purés o como papillas para los más pequeños y los más grandes de la casa.
  5. Lávalas antes de consumirlas. Usa agua fría potable y un jabón suave; ve tallando de la parte de arriba hacia la parte inferior.

 

Disfruta así las mejores peras, las de más calidad, sabor y nutrición, todos los días de la semana y en cualquier ocasión, teniendo siempre a la mano Peras USA en su punto para cada integrante de la familia y para cada preparación.

 

 

Referencias:

www.befoodsafe.org.


20 mar 2018


Por Lic. Cecilia García Schinkel, nutrióloga
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